Para qué sirve la meditación

No existe ningún ser en el universo que desee sufrir, todos deseamos eliminar el sufrimiento de nuestras vidas, deseamos ser felices, no obstante, parece imposible la eliminación total del sufrimiento así que intentamos al menos disminuir la intensidad de esos estados que nos impiden ser felices, y que muchas veces se manifiestan en estados emocionales de estrés, ansiedad y derivan en depresiones, miedos, etc., y que aparecen muchas veces por las dificultades cotidianas por las que pasamos a lo largo de nuestra vida, con nuestras experiencias, nuestros trabajos, nuestra familia y nuestros amigos.

El problema aparece realmente cuando consideramos que ciertos agentes externos a nosotros son el origen de esos estados emocionales, ya que impiden o dificultan el desarrollo de un estado auténtico de bienestar, y buscamos su eliminación en determinadas actitudes o posesiones muy alejadas de una felicidad auténtica y duradera.

Podríamos cambiar de amigos, cambiar de trabajo, incluso de país, podríamos practicar un deporte, estudiar una carrera, tener hijos, escribir un libro o cultivar flores, practicar yoga o meditación, pero ninguna de estas cosas nos daría la felicidad, ya que en ninguna de ellas se encuentra, es en nuestro interior donde únicamente podríamos encontrarla, y todos tenemos ese potencial para alcanzarla.

Por lo tanto y por medio de diversas técnicas de introspección interior, utilizando como herramienta las prácticas meditativas, podemos llegar a contemplar y conocer nuestra mente, como único recipiente donde se encuentra esa excelente, espléndida joya que es la felicidad auténtica y duradera.

Mediante estas técnicas meditativas podemos observar nuestras emociones y descubrir lo engañosas que son, como nos dominan, nos manipulan y determinan nuestra vida, y entonces surge la pregunta de si la forma en la que vemos y experimentamos las cosas es la forma en la que verdaderamente existen.

Por todo esto, si aprendemos a alejarnos de las falsas ideas preconcebidas, que nos conducen al apego, al orgullo, a la envidia y a otros estados emocionales similares, así como a estados de estrechez mental, entonces podremos conseguir relacionarnos con los demás y con nuestras posesiones de un modo mucho mas equilibrado y saludable.

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